Sin Rumbo son cuatro chavales madrileños de entre 18 y 19 años que se lo llevan currando mucho tiempo en el local de ensayo: * Sergio (voz y bajo) * Victor (guitarra) * Pablo (guitarra) * Jaime (batería) Energía, frescura y descaro. «El disco suena a lo que somos, sin florituras», dice una banda en la que todos hablan, todos componen, todos muestran el mismo atrevimiento, ilusión y desparpajo. Sin Rumbo es el reflejo de una nueva generación rock que llega para tomar el relevo de los consagrados.
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Sin Rumbo son cuatro chavales madrileños de entre 18 y 19 años que se lo llevan currando mucho tiempo en el local de ensayo: * Sergio (voz y bajo) * Victor (guitarra) * Pablo (guitarra) * Jaime (batería) Energía, frescura y descaro. «El disco suena a lo que somos, sin florituras», dice una banda en la que todos hablan, todos componen, todos muestran el mismo atrevimiento, ilusión y desparpajo. Sin Rumbo es el reflejo de una nueva generación rock que llega para tomar el relevo de los consagrados. «Y podrá haber disturbios, y podrá haber imperios cayendo, que a la juventud en la calle no le importan los días de crisis ni malos tiempos» canta Sin Rumbo con energía, frescura y descaro en la canción «Morir con flequillo». Es el primer single de «Hablamos después…», producido por Nigel Walker, amparados por el sello Manicomio Records, creado por Dani y David de El Canto del Loco, y distribuido por Sony BMG. «Querían que sonásemos como en el local de ensayo y el disco está grabado con todos tocando a la vez, en plan garaje». El resultado son las 11 canciones de «Hablamos después…», un álbum sorprendente por su carácter en las músicas, su atrevimiento en las letras y su vocación de decir cosas bien dichas. Su primer single, «Morir con flequillo», es la declaración de principios de una generación que se ha colgado la guitarra y pide voz